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Capitalismo y sus críticos


La imagen que adjunto me ha hecho reflexionar. Se trata de una foto tomada el pasado viérnes en Madrid en la que se puede ver al Presidente de Venezuela H. Chavez con el Presidente de la principal empresa petrolera española, A. Brufau, a la salida de una librería en la se encontraron. Nos muestra la cordial relación que hay entre ambos. Un político autoritario y un importante empresario haciendo gala de su especial relación. El momento no puede ser el peor para la causa de los valores en España. En un momento en el que se ha situado en el centro del debate político pero, sobre todo, social, la crisis de valores que observamos entre nosotros, no solo entre nuestros jóvenes. Entiendo que las empresas y el mercado tienen un criterio que es el de los beneficios. Pero, ¿no hay límites? Se habla de la Responsabilidad Social Corporativa como vía para incorporar las exigencias éticas o morales básicas en la gestión de las empresas. Esta foto demuestra que es pura propaganda (la empresa española presume de responsabilidad corporativa). No hay límites, ni tan siquiera la apariencia de que existen. ¿Cómo podemos educar a nuestros hijos en valores si no somos capaces de mostrar que los respetamos? ¿cómo podemos demostrar a los ciudadanos las bondades de la economía de mercado y, en particular, de sus valores de competencia, superación pero también igualdad, tolerancia y respeto cuando son incumplidos por sus principales protagonistas? Esta foto, a mi juicio, alimenta la imagen del capitalismo salvaje, avaricioso, desmedido, ... que pisotea cualquier cosa, que considera que los derechos son un carga pesada que hay que sobrellevar cuando no se pueden violentar. Ni las apariencias se mantienen. No es necesario. ¡Viva el capitalismo!

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En el momento presente con la corrupción como uno de los grandes protagonistas, uno de los temas de debate es el relativo a su fuente, su origen, al menos, psicológico. Dos palabras aparecen como recurrentes: avaricia y codicia. Son palabras muy próximas en su significado pero distintas.

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